
El Cuadro de Mando Integral
Implementación
¿Cómo debemos organizarnos y quién debe participar en el trabajo?
Gran
parte de la fuerza del modelo radica en el proceso de desarrollo en sí, en el
que un gran número de empleados participa en el análisis y la discusión
conjunta de la situación y las capacidades de la empresa.
Además
de la discusión y comprensión de la visión en sí misma, una parte central
del trabajo consiste en un análisis más detallado para identificar las
perspectivas estratégicas y los factores de éxito.
Por esta razón, en el proceso debe participar activamente el mayor número
posible de empleados dentro de alguna forma de consenso.
Resulta particularmente importante que las relaciones causales y las
prioridades que aparecen en las discusiones se comprendan bien y tengan un
amplio apoyo. Si no existe esta
compresión, el proceso será muy frustrante y habrá un alto riesgo de que todo
el esfuerzo resulte inútil.
Para
alcanzar la conexión entre la visión y las operaciones del día a día, también
es importante que el proceso de desarrollo avance a partir de dos direcciones.
La alta dirección de la empresa debe dedicarse a elaborar la visión
desde el comienzo y así debe hacérselo saber a toda la organización.
Un poco más adelante en el proceso, será necesario comenzar un diálogo
en toda la organización sobre las actividades que se verán afectadas y que
contribuirán activamente al éxito de la visión.
Obviamente, el compromiso y la motivación de la alta dirección tiene
suma importancia. El máximo
directivo de la empresa tiene que estar completamente involucrado en todo
el proceso y debe participar activamente en el desarrollo de los primeros
elementos básicos del cuadro de mando. En
consecuencia, también debe asegurarse de que dicho trabajo reciba la más alta
prioridad y tenga el apoyo firme de toda la organización.
Entonces,
quién debe verse involucrado en el proceso?
Como hemos remarcado antes, el propio proceso de desarrollar el cuadro de
mando integral es uno de los mayores puntos fuertes del concepto, o sea que es
especialmente importante decidir quién participa y cuándo.
Además de la participación activa y el interés de la alta dirección
en un nivel global, también es importante hacer participar tantos líderes de
opinión como sea posible en las fases iniciales, especialmente con el propósito
de seleccionar unos cuantos misioneros muy motivados para el trabajo posterior.
Cuando el proceso avanza entonces hacia otras partes de la organización,
la mayoría de empleados debería estar participando de forma más o menos
activa. Aunque el grado de
participación puede variar nuestra experiencia nos dice que es conveniente
incluir la mayor cantidad de gente posible en las discusiones sobre los efectos
de las metas generales en las operaciones diarias y sobre las contribuciones al
éxito que puedan hacer un empleado individual o un grupo.
Estas discusiones sirven con frecuencia para que los participantes vean
las cuestiones con una óptica muy distinta.
Dependiendo
del tamaño y la complejidad de la empresa, generalmente es una buena idea poner
al frente del proceso a un equipo que gestione el proyecto.
La decisión de a quién incluir en la gestión del proyecto es vital
para tener éxito, o sea que la dirección de la empresa debe ir con cuidado y
asegurarse de que el grupo sea visto como representante de toda la organización. No es aconsejable llenar el proyecto con personas del
departamento del controlador, aunque sean las que lo hayan comenzado.
Recordemos que una de las principales ventajas del cuadro de mando es
precisamente que sustituye la jerga contable tradicional por metas e indicadores
que los no contables entienden y aceptan con mayor facilidad.
La gestión del proyecto debe seguir los avances del trabajo
continuamente, ofrecer consejos y sugerir ajustes que faciliten la comprensión
del proceso como un todo al tiempo que garanticen la consistencia del cuadro de
mando.
Cabe destacar que el modelo debe considerarse como uno muy general, ya que en realidad siempre debe adaptarse a la empresa en cuestión y a sus características particulares: su sector, tamaño, propiedad, etc.
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